Todo comenzó un 26 de Enero, cuando despues de tres semanas de locura en una cámara anecoica, bailando con una china que debía ser la única vaga de toda la población oriental, y con un profesor que nos llamaba Santiaga y Roberta, necesitaba un descanso.
Budapest&Vienna parecía una buena opción, así que sin pensarlo demasiado, nos cogimos un tren para Malmö, donde, despues de algun problemilla con los pasaportes, y tras engullirme una barra de fuet, cogimos un avión que nos dejó justo en la capital de Hungría.
Fue pisar aquella tierra y darme cuenta de que algo importante nos esperaba, y no me equivoqué, así que saqué 10.000 florines de esos raros, y comprendí lo que siente la gente como Amancio Ortega.
Veníamos hambrientos, así que lo primero que hicimos fue buscar un sitio de confianza para llenar nuestro buche. Encontramos un sitio que a la postre se convertiría en nuestra segunda casa, pero que a mí y supongo que también a mi compañero gastronómico y de derroches, Arturo, dejó de hacernos gracia cuando descubrimos el engaño.
No se puede jugar así con los sentimientos de unos muchachos que llevan alimentándose tres meses a base de bocatas de nocilla de tres pisos y kikos, y que ven como en la carta aparece la palabra filete, acompañada por una cifra que se asemeja al salario anual de una persona media en Budapest.
Cuando vi eso, me imaginé dos posibilidades:
1- El filete en realidad viene vivo, es decir, es una vaca, a la cual, en la terraza, la toreas, le haces el salto de la rana, la vuelves a torear, y finalmente la matas a cabezazo para meterla en un horno muy muy grande.
2- El filete es tan grande que te lo traen entre cuatro, y con dos empleados más delante, con unas trompetas interpretando la sintonia del chiki chiki.
Pero esto no fue así, en realidad, he de decir, que llegamos a un extremo tal que debido a mi daltonismo no supe distinguir entre la carne y las aceitunas que venían en el plato.
Menos mal que fui precavido y para beber pedí escalopines al cabrales.
Disgustado con el trato de la ciudad, ignoraba que una sorpresa estaba preparada para nosotros en el Pub Morrison, un lugar que recomiendo a todo viajero.
Incrédulo escuché King África, y Desperado, emocionado bailé Grease, siempre quise ser Danny Shucko, y peinarme el flequillo como sólo él sabía.
La gente del lugar estaba impresionada con nosotros, a mí sólo me faltó hacer una entrada a lo Torrente, tirando billetes mientras decía, enga, que hay llegao el alma de la fiesta!!!
Total, que esa noche acabó como no deberían terminar, sin saber como abrir la puerta del hostal, sin ganas de dormir, y sin un florinchuelo en el bolso.
El resto de los días, pues nada, de visitas a Buda, a Pest, a los dos juntos en un alarde no sólo de calidad sino de grandeza, lo típico en todo viaje socio-cultural.
Destacar los baños termales, donde no sólo vimos que a Antonio es imposible bajarle el Bañador, porque se lo apreta hasta tal punto que su circulación sanguínea corre peligro de atasco, sino que además las chicas descubrieron mi alopecia pectoral, motivo por el cual estoy soltero. Algún día me saldrán pelillos, hasta ese momento, viviré del recuerdo, de cuando ligaba porque los chicos de mi quinta no contaban con la gran ventaja de un busto cubierto.
Nos esperaba ahora Vienna, una ciudad que también dio de sí, y es que fue en la capital austríaca donde se destapó el tarro de las esencias, donde empezamos a ver que lo que pasaba en American Pie estaba basado en hechos reales, bueno tal vez me esté tirando el farol...
Y es que es peligroso irse a la universidad a tomar algo en plan tranqui, y acabar jugando al Yo nunca, y más aún cuando sabes lo que preguntar para que la gente tenga que beber, lo de continuarlo en el hostal ya roza el suicidio, y luego claro, cualquiera sube a la habitación y se encuentra con unas argentinas roncando cual búfalo de la Pampa. Lógico es que se le dediquen unos improperios.
Mi visita a la ciudad de Sisi terminó con una congestión por comer tanto pollo del Kentucky y con un billete para volver a casa, a Avilés.
Del retorno, destacar que a la altura de Valladolid, se sentó conmigo una moza de buen ver, supongo que atraída por mi aire bohemio y viajero.
Como conclusión, diré que este ha sido el viaje de los florines, de los chuletones ficticios, del duermo contigo porque en esa habitación roncan, de los desayunos en el Mc Donalds, que para algo soy un container, del Me Encantas, de los besos, de las fotos privadas, de Teresa y Martín, del Yo Nunca, del puto Clip, del Mikel Erentxun...,de las rayadas, de la pasta en el aeropuerto de Copenhague,del dulce hasta luego, de la vuelta a casa, de las 5 horas en Alsa, de la vallisoletana, del principio, pero también, del fin, y en general, del cambio...
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jueves, 20 de marzo de 2008
martes, 18 de marzo de 2008
Interrail ( Aarhus-Hamburgo-Berlin-Praga)
Me prometí a mi mismo justo antes de tomar el avión camino al Erasmus, que escribiría algo así como un diario.
Pero eso fue antes de darme cuenta de que no tendría demasiado tiempo, y lo que es aún más importante, ganas.
Pero ahora que me encuentro de descanso en Avilés, creo que retomaré mi labor literaria, e intentaré recordar las anécdotas que me han ido sucediendo durante estos meses.
Empezaré por el primer viaje que hice, destino a Aarhus para ver a la selección contra los vikingos.
Hacia allí, partimos un soleado sábado de Octubre, Iago, Guadalajavi, Javi, David Luna, Berti y un servidor.
Pillamos el primero de muchos trenes, y al mediodía, estábamos en el hotel de concentración, comiéndonos bocadillos de metro cincuenta y haciendo una pancarta de estas de las que te avergüenzas cuando ya no tienes edad para currar en el McDonald's.
Con la elástica del Sporting y un poco de cara, me colé en el pasillo del hotel, es lo bueno de los daneses, son muy confiados. Y cuando me di cuenta, estaba comparando mi estatura con la del tiburón Puyol, que por cierto, tiene músculos que no existen, como si se los hubiera hecho alguien con plastilina.
La tarde transcurrió sin demasiada novedad, hasta que llegó la hora del partido, momento en el que nos encontramos a personajes muy mágicos, vease Manolo el del Bombo.

Pero yo destacaría al danés UltraSur, que se sabía todos los cánticos radicales, y que iba a animar a España, eso es patriotismo.
Lógicamente se convirtió en nuestro mejor amigo, y por su edad, ya no creo que cumpla los 40, hizo de padre, y nos aconsejó a donde no ir, y que en caso de lios que le llamásemos. Fue entonces cuando me di cuenta de que habíamos conocido la cream de la cream.
La noche fue cuanto menos cómica, con españoles llenando los bares del puerto, y con un barco discoteca al que sólo Javi tuvo valor de entrar, y vaya salida que tuvo de allí, a lo grande.
Mientras Guada dormía, descalzo y con el pijama en el sofa de otra discoteca acompañado por un David Luna destrozado por el devenir de la fiesta, Iago y yo nos dedicamos a lo de siempre,a ver como alguno se lo montaba de lujo para ligar incluso en la zona de fumadores. Tenemos mucho que aprender.
Era el momento de encontrarnos con Diana y Mara en Hamburgo. Así que nos tumbamos en el tren, y cuando nos dimos cuenta ya estábamos en Alemania.
Decir que nuestro hostal no estaba en la mejor zona de la ciudad...St.Pauli, el barrio que tiene por escudo la calavera pirata no es la mejor calle del Monopoly.
El hecho de que solo hubiera Puticlubs, Sex-shops y casinos,era simplemente anecdótico.
Después de ver la arquitectura y los monumentos más importantes, así como el puerto, algo que recomiendo, cogimos nuestras mochilas, y buscamos un nuevo destino, Berlín.
He de decir, que para entonces yo ya no tenía bolsa propiamente dicha, la llevaba amarrada con esparadrapo, las cosas baratas...
Para mí Berlín, no sólo significaba Guerra Mundial, Muro, era algo más, mayormente, salchicas gigantes por un Euro.
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Así que eso fue lo que hicimos, visitar todo lo relacionado con el Este y el Oeste, y comer, comer hasta reventar.
He de decir que también salimos una noche, pero prefiero no recordar el ambiente de aquel lugar,eso si, he de destacar el forutito encuentro con los viajeros de la Furgo ( María Boisan, Isa, Arturo, Boro, LLuis, Antonio, Yuste y Constanza), que animaron el cotarro.
Eso sí, tuve un primer encuentro con unas argentinas, más amistoso que en Vienna, pero eso ya os lo contaré.
Praga estaba ya esperando por nosotros, y como no somos maleducados, nos plantamos allí, con unas expectativas tremendas.
Es una ciudad guapa, no diré que no, pero creo que sería perfecta para enamorados, y como yo no me encuentro en ese saco...
Eso sí, tiene cosas que merece la pena ver, lo malo, es que la corona checa,te hace pasar del más rico del país a un sintecho en menos de 5 minutos.
Despues de una semana fuera de casa, era el momento de volver.
Concluyendo, nunca olvidaré el viaje de los Jartos, de los Putos Kebabs, de las Confesiones, de las reservas del ICE, del ¿Y vosotras que haceís aquí?,de la peña del Bajo, del Good Bye to the Eurocup,del si me rayo me voy a Amsterdam, del prefiero sobar, ya piyare un vuelo barato y lo veré otro día, del descubridor del Calamar Gigante...
Pero eso fue antes de darme cuenta de que no tendría demasiado tiempo, y lo que es aún más importante, ganas.
Pero ahora que me encuentro de descanso en Avilés, creo que retomaré mi labor literaria, e intentaré recordar las anécdotas que me han ido sucediendo durante estos meses.
Empezaré por el primer viaje que hice, destino a Aarhus para ver a la selección contra los vikingos.
Hacia allí, partimos un soleado sábado de Octubre, Iago, Guadalajavi, Javi, David Luna, Berti y un servidor.
Pillamos el primero de muchos trenes, y al mediodía, estábamos en el hotel de concentración, comiéndonos bocadillos de metro cincuenta y haciendo una pancarta de estas de las que te avergüenzas cuando ya no tienes edad para currar en el McDonald's.
Con la elástica del Sporting y un poco de cara, me colé en el pasillo del hotel, es lo bueno de los daneses, son muy confiados. Y cuando me di cuenta, estaba comparando mi estatura con la del tiburón Puyol, que por cierto, tiene músculos que no existen, como si se los hubiera hecho alguien con plastilina.
La tarde transcurrió sin demasiada novedad, hasta que llegó la hora del partido, momento en el que nos encontramos a personajes muy mágicos, vease Manolo el del Bombo.

Pero yo destacaría al danés UltraSur, que se sabía todos los cánticos radicales, y que iba a animar a España, eso es patriotismo.
Lógicamente se convirtió en nuestro mejor amigo, y por su edad, ya no creo que cumpla los 40, hizo de padre, y nos aconsejó a donde no ir, y que en caso de lios que le llamásemos. Fue entonces cuando me di cuenta de que habíamos conocido la cream de la cream.
La noche fue cuanto menos cómica, con españoles llenando los bares del puerto, y con un barco discoteca al que sólo Javi tuvo valor de entrar, y vaya salida que tuvo de allí, a lo grande.
Mientras Guada dormía, descalzo y con el pijama en el sofa de otra discoteca acompañado por un David Luna destrozado por el devenir de la fiesta, Iago y yo nos dedicamos a lo de siempre,a ver como alguno se lo montaba de lujo para ligar incluso en la zona de fumadores. Tenemos mucho que aprender.
Era el momento de encontrarnos con Diana y Mara en Hamburgo. Así que nos tumbamos en el tren, y cuando nos dimos cuenta ya estábamos en Alemania.
Decir que nuestro hostal no estaba en la mejor zona de la ciudad...St.Pauli, el barrio que tiene por escudo la calavera pirata no es la mejor calle del Monopoly.
El hecho de que solo hubiera Puticlubs, Sex-shops y casinos,era simplemente anecdótico.
Después de ver la arquitectura y los monumentos más importantes, así como el puerto, algo que recomiendo, cogimos nuestras mochilas, y buscamos un nuevo destino, Berlín.
He de decir, que para entonces yo ya no tenía bolsa propiamente dicha, la llevaba amarrada con esparadrapo, las cosas baratas...
Para mí Berlín, no sólo significaba Guerra Mundial, Muro, era algo más, mayormente, salchicas gigantes por un Euro.
Así que eso fue lo que hicimos, visitar todo lo relacionado con el Este y el Oeste, y comer, comer hasta reventar.
He de decir que también salimos una noche, pero prefiero no recordar el ambiente de aquel lugar,eso si, he de destacar el forutito encuentro con los viajeros de la Furgo ( María Boisan, Isa, Arturo, Boro, LLuis, Antonio, Yuste y Constanza), que animaron el cotarro.
Eso sí, tuve un primer encuentro con unas argentinas, más amistoso que en Vienna, pero eso ya os lo contaré.
Praga estaba ya esperando por nosotros, y como no somos maleducados, nos plantamos allí, con unas expectativas tremendas.
Es una ciudad guapa, no diré que no, pero creo que sería perfecta para enamorados, y como yo no me encuentro en ese saco...
Eso sí, tiene cosas que merece la pena ver, lo malo, es que la corona checa,te hace pasar del más rico del país a un sintecho en menos de 5 minutos.
Despues de una semana fuera de casa, era el momento de volver.
Concluyendo, nunca olvidaré el viaje de los Jartos, de los Putos Kebabs, de las Confesiones, de las reservas del ICE, del ¿Y vosotras que haceís aquí?,de la peña del Bajo, del Good Bye to the Eurocup,del si me rayo me voy a Amsterdam, del prefiero sobar, ya piyare un vuelo barato y lo veré otro día, del descubridor del Calamar Gigante...
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